domingo de rOtina
el domingo 13 de febrero. al rededor de las 8 de la mañana, comenzamos con la rutina del desayuno, cambio de ropa, lavado de cara y dispuestos a salir a pasear como cualquier familia común que vive en esta metrópolis, aparentando la felicidad y ocultando la tiranía de una semana de trabajo.
la rutina ya esta puesta, adecuada a comer fuera, pagar una cuenta y regresar a la casa para empezar la jornada del día lunes, pero este domingo fue muy diferente...
empezó como lo describí anteriormente, pero la salida se trasnformo en una comida, fría e insípida, una pecera llena y apunto del desborde humano, la mano de mi acompañante la mujer que veía al despertar no era la misma, tenía una sensación de aburrimiento y frialdad notoria a distancia. al regresar a casa, el llavero no se encontraba en mis bolsillo, las llaves de ella no estaban en su bolso morado. las llaves las tenía la casa como si la casa no quisiera que regresa ramos más a vivir en ella. después de una media hora de discusiones y reclamos del olvido de llaves, tomamos la decisión más firme e inteligente en eso momento. Dejar la casa e ir a vivir a otra casa nueva. claro cada quien su propia casa sin rutina.
la rutina ya esta puesta, adecuada a comer fuera, pagar una cuenta y regresar a la casa para empezar la jornada del día lunes, pero este domingo fue muy diferente...
empezó como lo describí anteriormente, pero la salida se trasnformo en una comida, fría e insípida, una pecera llena y apunto del desborde humano, la mano de mi acompañante la mujer que veía al despertar no era la misma, tenía una sensación de aburrimiento y frialdad notoria a distancia. al regresar a casa, el llavero no se encontraba en mis bolsillo, las llaves de ella no estaban en su bolso morado. las llaves las tenía la casa como si la casa no quisiera que regresa ramos más a vivir en ella. después de una media hora de discusiones y reclamos del olvido de llaves, tomamos la decisión más firme e inteligente en eso momento. Dejar la casa e ir a vivir a otra casa nueva. claro cada quien su propia casa sin rutina.

