adios
tras el espejo en que recalco todos los días mi cara pálida y ceniza,
veo el reflejo del día en el que solía tener color,
esos días en los que tu presencia embriagaba de luz el cuarto.
En las mañanas en las que pitábamos horizontes de amplia felicidad.
donde derrochamos platicas incesantes de mundos escritos.
solo en estos momentos veo el haz tenue de luz que cuela por la ventana.
Aquélla en la que refleja tu partida.
tal vez fue a mejor mundo, a mejor vida.
En aquélla que no tienes que sufrir por respirar.
veo el reflejo del día en el que solía tener color,
esos días en los que tu presencia embriagaba de luz el cuarto.
En las mañanas en las que pitábamos horizontes de amplia felicidad.
donde derrochamos platicas incesantes de mundos escritos.
solo en estos momentos veo el haz tenue de luz que cuela por la ventana.
Aquélla en la que refleja tu partida.
tal vez fue a mejor mundo, a mejor vida.
En aquélla que no tienes que sufrir por respirar.


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